sábado, 9 de mayo de 2015

Si me pedís que no me rinda, sigo por vos.

Nunca creyó que fuera posible que el dolor durara tanto tiempo en el alma, de hecho Lola, nunca creyó que algo tan intangible pudiera doler tanto, pero así es, así le pasa y así se da cuenta que hay heridas que tardan una vida en cicatrizar.

- No Juan, cuando te arrancan a alguien así, tan de golpe, tan temprano o tan tarde en la vida no hay curita ni analgésico que lo calme.
- Pero Lola, ya pasó mucho tiempo, tenes que seguir
- Y cómo se hace? Decime vos cómo carajo se hace para vivir después de esos golpes?
- No... no sé, yo... no tengo idea, pero la vida sigue
- Si, mas vale que sigue, porque ni la vida ni la muerte esperan a nadie. Y todo sigue, pero no igual de bien como dice el Pity. Todo sigue mal, todo empeora y por más tiempo que pase ya nada es lo mismo porque es como que te arrancaran una parte de vos, no entendés
- Si te entiendo
- No, no me entendes porque nunca te pasó y espero que nunca te pase y menos tan seguido. 
- Lola... A todos nos  va a tocar pasar por eso algún día...
- Si, ya lo sé, pero nadie está preparado para sentir que le agarran el corazón y se lo retuercen hasta hacerle sentir el dolor más profundo y terrible que sintió en su vida. Nadie está preparado para sentirse vacío, lleno de nada...

Hay un silencio largo y prolongado que inunda el auto en el que están Juan y Lola... Un silencio cargado de tristeza, dolor y desconcierto; de bronca, impotencia y confusión.
Vuelve a su casa, hace como si todo estuviese bien, cena, se acuesta y antes de dormir, como todas las noches... las lágrimas inundan su rostro hasta que logra quedarse dormida y su cabeza deja de atormentarla. 

Pasan los días y llega un nuevo aniversario, que sumado a un montón de otras situaciones, hacen que Lola se derrumbe una vez mas; y el problema más grande es que quien junta todas sus partecitas siempre que se rompe, no está disponible todo el tiempo para sostenerla y darle ese empujoncito hacia la vida otra vez; para que vuelva a tener ganas de vivir, de reír, de soñar; y lo empeora todo. Porque la falta de esos de abrazos que ya no están ni van a estar nunca más... es jodida, pero la falta del abrazo que revive y ayuda a seguir, es peor. 

Y piensa, otra vez, que todo es una gran mierda y que no hay manera de seguir bien sin alguien que te junte los pedacitos rotos y los ponga otra vez en su lugar, todos los días, hasta que los momentos lindos vuelvan a ser tantos y tan prolongados que tapen el dolor y el alma se ilumine de nuevo; pero decide hablar de una vez por todas, porque sabe qué es lo que sana y ayuda, y ahí va...

- Mira, Juan... Pocas personas pueden iluminarnos el alma y "prendernos" de nuevo... y vos, no sé cómo, pero lo lográs, y eso me hace bien... No sé, quizás esa es la manera de hacer que la vida siga y vuelva a tener más sonrisas que llantos. A mi, aunque sea de a ratos, me funciona y eso es lo que me gusta de vos: que aunque me entiendas o no; de a ratos, me das el empujoncito cargado de lindos momentitos que necesito para estar en pie.
- Lola...
- Sh, no digas nada, aunque sea por poco, el dolor se va y me haces bien y espero que así sea por mucho más... porque el dolor está siempre y por demasiado tiempo y quiero que vos también lo estés.

Así, se dio cuenta de que cuesta, pero no es imposible, que a veces, solo a veces, la vida nos regala una pequeña ventaja, nos da algo de descanso y nos deja sentirnos vivos y plenos otra vez... aunque sea de a ratitos.

martes, 31 de marzo de 2015

Ya no duele el frío que te trajo hasta acá?

Me duele el domingo pero es martes...Siempre odié ese lugar común de adjudicarle a un día de la semana un estado de ánimo, un nivel de ganas, un grado de (in)felicidad. 

Y mirá cómo caí ahí, en ese exacto lugar, pero a mí manera, porque hoy no es domingo, hoy es martes "Me duele mucho el domingo, no solo un poquito".

Una vez dije que lo malo del único día de la semana que tiene nombre de persona es que uno se replantea la vida. Si estás bien con vos, el domingo no te duele nada. Al contrario. Algunas veces me pasó y fue porque estaba distraída, riendo, en alguna cancha, charlando con mi abuelo, bailando por ahí. 

"Me duele demasiado el domingo porque no me duele lo suficiente como para poder llorarlo. Lo tengo atorado en la garganta, sacándome la voz y las ganas". Es que lo que más me lastima es que no hay nada concreto que me esté lastimando (o sí), es no poder ponerle un nombre, o quizás no asumir el que tiene por definición: domingo.

Adjudicarle la pena a un día es de cobarde, de cagón, de flojito. 
No es el domingo, sos vos. Soy yo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Desde el cielo me guían tus ojos a donde voy

Que rara es la vida, ¿No?
Digo, de pronto, me parece, porque sigo así como en stand by y eso me “ayuda” a reflexionar un poquito más sobre un montón de cosas pelotudas que quizás a nadie le interesan, pero que a mi me parecen dignas de apreciar y analizar como una cuestión esencial de la vida misma; y lo digo así de “seria” o “formal” porque creo que hablar de la felicidad y el dolor es importante, bah, son partes importantes de nuestras vidas, o por lo menos, de la mía.

La felicidad, dicen por ahí – y estoy muy de acuerdo – es un estado pasajero, rápido; es un momento, algo así como un chubasco, una lluvia fuerte y repentina que dura poco tiempo. En cambio el dolor no dura poco tiempo, el dolor está ahí, siempre, latente, hagamos lo que hagamos, no se va, o mejor dicho se esconde un ratito y aparece de nuevo.
Estamos tristes porque estamos dolidos, con el alma llena de tristeza (valga la redundancia), de angustia. Y ese estado, que no es tan pasajero como el anterior, es más fuerte que cualquier otro sentimiento o emoción; siempre logra aparecer y sobreponerse.


"Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida." dijo Alejandro Dolina.. y no, para mi no se equivocó.

La felicidad, ese estado cortito, hermoso, que nos hace sentir vivos de nuevo, es débil. Son esos momentos simples y sencillos compartidos con los que amas, haciendo lo que amas, estando en tu lugar preferido, viendo sonreír y bien a los que querés, etc, etc, etc, etc… pero si estás dolido, cualquier momento de estos se ve teñido por la tristeza, el dolor, “la extrañitis”. Todo te recuerda a quien no está, a lo que falta o al lugar que sobra en la mesa o a lo que esa persona sentiría si viera lo que está pasando y lo que él o ella hacían en tal o cual situación y el dolor, esa mismísima mierda que es el dolor se sobrepone por encima de todo momento que en otra ocasión sería de felicidad plena…


Y esa es la cuestión que intento descifrar en este estado en el que me hayo sumergida hace un mes… ¿cómo hacer para disfrutar de la felicidad sin que el dolor y la tristeza aparezcan de la nada? ¿Cómo hacer para ser más fuerte que todo eso o si hay una manera para lograrlo? ¿alguien pudo? ¿Alguien puede hacerlo? ¿Es cuestión de tiempo? Ó…, ó…, ó muchas, miles de preguntas más

viernes, 17 de octubre de 2014

Té para tres

¿Cómo te sentís?
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Así... vacía, sin nada, sin ganas de nada ni de escribir cómo es la nada que siento porque cuando el golpe es tan duro te paraliza el cuerpo, la mente y el alma. Hace que te quedes como en "stand by" y seas un ente en todo momento, sos pero no estás, aunque trates de ocultarlo con sonrisas fingidas, sos una cosa, un cuerpo parado en la tierra pero con el alma apagada.

sábado, 4 de octubre de 2014

Live...

Estoy tarada - muy - (más de lo normal). Ando paseando por la nube más alta que haya en el cielo, lejos, muy lejos; como si eso me acercara un poquito a donde no puedo llegar, a donde quiero estar para ver, para abrazar o... para cerrar las puertas del cielo y no dejar que se vaya.

Sí, ya sé que no tiene que sufrir y quizás sea lo mejor. Pero no puedo aceptarlo, porque todo es tan rápido que no puede ser así. Porque me odio por enfermarme y no haber podido hablar con él cuando se podía, porque me odio por no poder hacer nada, por hablarle y pedirle por favor que se despierte y llorar como una idiota cuando tengo que darle fuerzas.
Me odio por odiar a la vida en este momento y porque quise escribir "in love", tres veces le erre de tecla y escribí live (vivo). Porque mi inconsciente me falla como nunca, porque estoy lejos.
Mi cuerpo está en la tierra pero mi alma anda paseando por cualquier nubecita, haciendo fuerza y hace que mi cabeza se vaya junto con ella y mande a mi corazón que desee todo el tiempo que haya vida, que viva, que no me deje...

Ya era demasiado dolor, una herida que todavía no empezó ni a querer cicatrizar como para que venga la muerte (otra vez) con su oz a abrirla aún más. Ya estaba, de verdad. Ver sufrir a tanta gente que quiero ya era suficiente por este año; y ahora el destino y la vida (bastante mal me suena esta palabra por estos tiempos) que es más amiga de la muerte que otra cosa, se encargan de dar golpes profundos que paralizan el cuerpo y te hacen retorcer de dolor, de angustia cargada en el pecho, de nudos en la garganta y lágrimas atoradas que no querés dejar salir porque tenés que ser fuerte porque todo es una gran mierda y si te caes, muchas piezas del dominó se caen con vos y como amás con tu vida entera a esas piezas no te podes caer y hacés lo imposible para tratar de estar de pie en cada golpe, en cada tajada que da la parca con su maldita oz...

Es tan difícil y siento tantas cosas que ya no sé ni lo que siento.
Odio, tristeza, dolor, angustia, sufrimiento... Pero también tengo esos ratos, esos ratitos que me dan vuelta el mundo y me hacen volar todavía más alto, donde aparecen esas piezas que me sostienen y me dan fuerza para seguir en pie y ahí soy.. Feliz, me siento bien, disfruto, me río, se me pasa el dolor... pero no es suficiente.

Ya no sé ni lo que escribo, ni lo que siento porque estoy tan lejos tratando de cerrar las puertas del cielo que me pierdo un poco. Lo único que quiero es escuchar su voz un ratito, saber que me escucha cuando le digo que lo amo y saber que no me va a dejar... solo quiero LIVE, LIFE... quiero que viva y que haya vida.

martes, 30 de septiembre de 2014

Algo de vos

“Algo”. 

Siempre me molestó no poder ponerle un título. Las cosas sin nombre nunca empiezan y, por ende, jamás terminan. 

Al día de hoy sigue esa nebulosa, esos encuentros esporádicos que evidencian lo mierda que es todo lo otro que no lo incluye.

 Porque estoy bien sin él (¿segura?). Pero con él estoy mejor (te pregunto de nuevo, ¿segura?). Porque me gusta la manera en la que me mira... y no lo digo solo por sus ojos, sino por quién ve él en mí.

Acomodame el alma, yo solo siento cuando estás.

Nunca pude encontrar en otro lado, en otros brazos o en otras manos lo que sentía cuando él me abrazaba o me rozaba.

Solo le pedí que me abrace aún más fuerte y que entendiera que con ese abrazo podía morir tranquila, segura, feliz. 

Y quizás decir lo que era para mí, era quedar como al descubierto, pero nada era comparado con estar entre sus brazos. 

Le expliqué que era mi refugio, que podía venir una tormenta, pero nada me iba a tirar abajo, yo me quedaría, solo porque él estaría conmigo...

domingo, 28 de septiembre de 2014

Deslices por aquí y por allá

Perder la capacidad de desliz es lo peor que puede pasar. 

Perder espontaneidad, sinceridad, a eso me refiero con desliz. A esas cosas que te surgen sin pensarlas, que decimos y hacemos sin procesar. Esos deslices que tantos problemas nos traen, que tanto alboroto causan, que nos hacen decir "perdón, fue un desliz". 

Por culpa de diversos factores, perdí la capacidad de desliz por un tiempo. Bah, no me gusta decirle capacidad, porque no hay que ser capaz en nada, simplemente hay que saber ser y no permitir que otras cosas nos saquen lo más valioso, la característica de pasar las cosas sin filtro, de ser sincero, de no frenarnos por ningún qué dirán ni ninguna otra restricción. 

Pero retomé, volví, estoy teniendo otro desliz...FABULOSO.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Atraccion x 4

A veces, solo a veces, rara vez (muy rara vez) cuando aparece un pibe de esos que esperó siempre, que va de frente, que le chupa todo un huevo, que quiere estar con ella... se pone en modo pelotuda/conchuda y le pinta la insegura; cuando va por la vida siendo miss seguridad...

Le pinta la insegura o ¿se hace la insegura? O ¿tiene miedo? O mejor dicho cree tener miedo?. Lo malo de este sentimiento espantoso que la invade es lo que flashea después.
Cae en lo peor, en lo que no-tiene-sabe-y-hace-igual que hacer... le habla a algún ex... ex "algo" (palabra de mierda-algo- como si las relaciones fueran una cosa) con el que a pesar de que ella lo usó siguen llevándose bien y es tan hija de puta a veces. Se siente tan mala no, tan reverenda hija de puta tan busco largar todo lo que me hicieron, tan... esto ya lo viví, pero al revés.

Sí, ya lo vivió porque generalmente (la mayoría de las veces) es a ella a quien la usan. Pero ahora, no sabe si por venganza contra la vida o qué, se la agarra con el pobre pibe. Que es un pibe literalmente. Y le da vuelta el mundo, porque sabe que le dice dos palabras y lo tiene comiendo de su mano...

¿Y por qué lo hace? Ni ella lo sabe.. quizas busca volver a lo conocido porque siente que es mas seguro que lo nuevo. Porque le aterra que la vuelvan a lastimar. Le aterra perder la poca dignidad que le queda en "algo" (y dale con la palabrita imunda) o en alguien que no valga la pena.

¿Le da miedo el amor? ¿arriesgarse? Puede ser... seguramente porque siempre quiso y nunca logró ser querida, solo sentirse una pelotuda más.
Y ahora, para no sentirse más pelotuda, escribe en tercera persona y habla con un ex-algo que por suerte ya es amigo y un ex-algo pibito al que no quiere lastimar,
Al que todavia, seguramente, se arrepiente de haber dejado y al que no sabe por qué motivo vuelve a él.


Todos nos debemos el beneficio de la duda, no?

Complicado y aturdido

Como cuando tomás un poco de más y la vuelta en remo se hace insoportable por ese esfuerzo casi sobrehumano de fijar la mirada en la senda peatonal, la esquina, el quiosco, la estación de servicio, el semáforo; todo para no marearte. 

Pero esta vez es con otra cosa: te empeñás en detener los ojos en lo negativo, en el motivo del "chau", porque escabiaste recuerdos de más. Y marearte te puede llevar a hacer una (otra) llamada pelotuda.

Te sale más o menos bien, apagás la música que es la barra de los recuerdos porque ya estás demasiado ebria de él. O de tu memoria de él, que definitivamente es mucho mejor y mucho peor que él en sí mismo: de repente los momentos llanos se vuelven de película y color rosa; y los de mierda, mucho peor (de alguna manera hay que justificar la distancia, sino la culpa ahoga y el alma explota de angustia).
Seguís en el taxi, al fin y al cabo vas para tu casa, donde el mundo cobra sentido, donde te das cuenta que tomes lo que tomes, fernet con coca o fernet con recuerdos, todo sigue siempre igual. 

Elegís cerrar los ojos, pero te das cuenta que mejor no: así te mareás más y capaz que vomitás. Y vomitar recuerdos es quedarse vacío... Y aunque te perturbe tener todo eso adentro, siempre lo supiste: 

                                                   no tener nada es mucho peor.